jueves, mayo 07, 2009

Nuestra juventud tiene hueva de ser jóven.


Saliendo de comer de un restaurante, estaban dos ancianitas gemelas sentadas en una banca, murmurando algunas cosas y viendo con ojos de avispadas. Les pasé y me miraron como llamándome entonces me salió decirles: hola... y ellas contestaron con un hola de vuelta, pero con mucha más juventud que la mía.

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