miércoles, junio 06, 2007

Tan transparente como nunca y tan odiada como siempre.


Huecos en los ángulos de mis piernas, porque ya no se me convence tan fácilmente de las cosas que tengo que tomar en cuenta en mi vida o las que tengo que hacer parte de ella. Me encuentro sola y en el diario es en el que tengo que ser fuerte, defenderme contra todo, contra todos...
Yo me seguiré yendo a todas partes, para buscar un lugar, para buscar a alguien siempre. Por que aún no puedo encontrarlo y muchas veces deseo realmente que seas tú. Pero sin ser nada, nada se puede y de la nada no se empieza. Una grieta, y de ahí es donde se abre el todo. Grieta de fatiga titula Fabio Morábito a una de sus obras.
Tu no tienes la culpa, es que por la tarde no me sirvieron arroz después de la sopa, porque llegué tarde y ya se había terminado todo. Tu no tienes la culpa, es que en mi oficina se enojan si voy justo a la hora de salida. Tu no tienes la culpa son mis achaques de experiencias pasadas.

La soledad se combate con la voluntad de querer ser más razonable y con la compañia de alguien que haga sentirte todo, menos afirmarte aquel pensamiento que te dice: estar sola siempre fue mejor.

2 comentarios:

Rodrikus dijo...

NO ESTÀS SOLA, CHAIRIS,
NO LO O L V I D E S

No lo hagas.

carol dijo...

Te conocí poco pero bastó para darme cuenta que eres de esas personas a las que uno estima sin temor a equivocarse.
Es un cariño que se siente sin condiciones, y que solo lo puede provocar una persona auténtica y que tiene como principio la inquietud que solo calma con el movimiento, con la búsqueda, para mi esa es tu grieta. Espero que lo encuentres, y si lo encuentras no pases sin saludarlo como dice Arreola.

Seguro no estás sola, seguro no.

Sé que no importa pero igual lo digo.